lunes, 16 de marzo de 2015

El gran amor prohibido de Primo de Rivera

Se conocieron hacia 1927, en una de las funciones teatrales que José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, fundador de Falange Española, disfrutaba organizando en casa de sus amigos. José Antonio tenía 24 años (24 de abril de 1903) y ella, Pilar Azlor de Aragón y Guillamas, rubia, de ojos azules y miembro de una de las grandes familias nobiliarias de España, descendiente de reyes, cinco menos que él (1 de octubre de 1908). Él aún no había entrado en política y ejercía la abogacía desde abril de 1925 en su bufete del domicilio familiar, instalado en un entresuelo de la calle de Los Madrazo, número 26. El piso alquilado por su padre, el general Primo de Rivera, cuando éste presidía ya el Directorio Militar, estaba muy cerca de los teatros de la Zarzuela y del Apolo. José Antonio tardaba cinco minutos caminando hasta la puerta del Palacio de Villahermosa, donde se citaban siempre que el padre de ella se encontraba ausente; de lo contrario, quedaban en el Prado y de ahí subían luego juntos hasta el parque del Retiro.

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José María Zavala ha publicado recientemente Las últimas horas de José Antonio (Planeta), libro en el que relata los pormenores del proceso y posterior ejecución del fundador de Falange. Con tal motivo, ha recuperado la historia de amor que vivió el Marqués de Estella con María del Pilar Azlor de Aragón y Guillamas, duquesa de Luna y la mayor de las cuatro hijas que tuvo el Duque de Villahermosa. Ya en un libro anterior, La pasión de José Antonio (Plaza & Janés), José María Zavala trató esta relación, truncada por la oposición del padre de ella y que de haber continuado adelante, según algunos, hubiera salvado la vida de José Antonio. 

La Duquesa de Luna el día de su boda en 1935 con Mariano de Urzáiz y de Silva
(Foto José María Zavala / Archivo Urzáiz) 

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